El masaje es una extensión de nuestro instinto natural de brindar alivio por medio del tacto. Con la práctica, irás desarrollando tu propio estilo para dar masajes. Así sabrás cuándo usar aceites esenciales y qué técnicas van mejor con quien lo recibe. Te puede interesar leer: Conoce los beneficios de combinar la aromaterapia y los masajes
Selecciona una habitación limpia, ventilada y sin ruido. Los masajes tienden a bajar la presión arterial de quien lo recibe, así que ten cerca una manta o un calefactor. Una iluminación tenue y algo de música suave te ayudarán a crear una atmósfera relajante.
Una cama especial para masajes (con una abertura para la cara) suele reducir la pre- sión que se ejerce en la espalda de quien da el masaje y es más cómoda para quien lo recibe. También se puede utilizar una mesa grande y firme con varias mantas, o una cama indivi- dual con colchón firme.
Te recomendamos darte antes un baño, tener las uñas cortas, vestir ropa holgada y cómoda, usar zapatos sin tacón y retirar toda tu joyería.
Pide a la persona que se quite las gafas, los accesorios y la ropa, aunque puede dejarse los calzoncillos. Para mantener su calor y comodidad, cubre con una toalla o sábana las partes de su cuerpo que no estés masajeando. Usa pañuelos de papel y una solución desinfectante para limpiar sus pies antes de trabajarlos.
Al empezar, calienta en tus manos un poco de aceite base (el de almendras es el más común). Usar demasiado hará quela zona que masajees se vuelva muy resbaladiza, y usar muy poco irritará la piel. Procura mantener un estado de ánimo positivo, con una respiración profunda para no transmitir estrés ni tensiones. Ambas personas deberán permanecer en silencio durante toda la sesión.
La regla de oro aquí es no lastimar, ni a uno mismo ni a la persona a la que se masajea. Sigue estas recomendaciones para garantizarlo.
Hidrátate y come bien una hora antes de la se- sión, ya que dar un masaje puede ser agotador.
Mantener una buena postura durante la sesión es esencial: conserva la espalda recta y el abdomen fuerte, y procura no tensar el cuello. Hacer estiramientos antes y después te ayudará a mantener la flexibilidad de tu cuerpo. Procura coordinar tu respiración con la de la otra persona, pues así te será más fácil detectar la respuesta de su cuerpo a tus movimientos, lo que te ayudará a dar un mejor masaje.
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