“Para tener un buen vecino debes ser un buen vecino”. Esta es la regla de oro de la vida residencial. Pero las situaciones no siempre se dan así, gracias a las motosierras, los perros que ladran y un sinfín de otras molestias públicas y privadas que no pueden arreglarse nada más dando un buen ejemplo. Aquí te presentamos algunas de las mejores maneras para evitar conflictos.
Por supuesto, hay todo tipo de vecinos. Los que no dudarán en responder un saludo cada mañana y respetarán las normas de convivencia, y los que no. Amables o antipáticos, cordiales o groseros, hay de todo.
Si invitas a las personas que viven cerca de tu casa a tus fiestas, puede suceder una de dos cosas: que asistan o que no asistan; sin embargo, será inevitable que estén advertidas y quizá sean más tolerantes, en caso de que uno de tus invitados acabe nadando desnudo en la alberca del condominio o se escuche la música a todo volumen bien pasada la hora de irse a dormir. Claro que no es obligatorio invitar a los vecinos a las reuniones tranquilas en tu casa, pero recuerda que tener un detalle amable sin razón alguna es la definición de la buena vecindad.
Tener límites reales y virtuales son benéficos cuando se trata de los vecinos. Por supuesto, sé agradable y ofrece un saludo alegre cuando veas al vecino cortando el césped. Después de todo, una relación cortés podría convertirse en una amistad verdadera. Advertencia: el nivel adecuado de cercanía permite, por ejemplo, que una persona acepte recibir un paquete para su vecino, pero no que aparezca en la cocina para entregarlo sin antes tocar la puerta.
Si un vecino hace algo que te molesta, no te apresures a suponer que es intencional o por mala voluntad. Es posible que no tenga idea de que te vuelven loco los ensayos diarios de su hijo con su banda musical o que, incluso, ni siquiera sepa que los oyes. Una charla tranquila puede ser lo único que se necesita para aclarar la situación.
Tampoco te quejes con la asociación de vecinos. Eso es casi como disparar una flecha en llamas desde tu patio hasta el suyo. El abogado de bienes raíces y autor Ron Leshnower sugiere que antes de involucrar a un tercero trates de resolver el problema de inmediato y de manera directa con la persona en cuestión. Eso es lo que haría un buen vecino.
Si te quejas de tus vecinos, imagina lo que sería vivir cerca de:
No es tan complicado establecer buenas relaciones con los vecinos. Con una actitud positiva, amabilidad y respeto, es posible crear un ambiente armonioso y fomentar una convivencia saludable, aspectos fundamentales para resolver los problemas comunes que seguramente impactarán a tu comunidad.
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