En época invernal es importante mantener el sistema inmune con las mayores defensas posibles; más aún cuando se atraviesa por una situación complicada como la actual pandemia por la Covid-19, cuyas variantes han demostrado ser muy similares a un resfriado en lo que a síntomas se refiere. Pero no solo eso, sino que el coronavirus también ha tenido consecuencias a nivel emocional, debido al estrés que llega a generar el aislamiento, el trabajo o las clases a distancia. Es por ello que aquí te damos algunas recomendaciones conocidas para olvidarte del estrés y, por ende, reforzar tu sistema inmune. ¿Quieres saber cómo? Sigue leyendo
Resulta paradójico: el estrés a corto plazo (como los nervios antes de dar un discurso) en realidad fortalece el sistema inmunitario, pero la tensión crónica lo desgasta. Tener niveles muy altos de cortisol (una hormona del estrés) a la larga interrumpe la producción de compuestos inmunitarios que combaten a los invasores externos. Te presentamos algunas actividades relajantes que pueden ayudarte a domar el estrés y a proteger tu inmunidad.
Dedica un momento al empezar la mañana para agradecer. Siéntate a mirar por la ventana al nuevo día. Piensa en tres personas o cosas por las cuales vale la pena vivir. A medida que crece tu sensación de gratitud interior, comprométete a realizar una pequeña acción el día de hoy que le dé motivo a alguien para agradecer.
La respiración profunda ayuda a dominar la respuesta de lucha o huida, que es la reacción natural del cuerpo ante el estrés. Inhala durante tres a cinco segundos, y luego exhala lentamente por la boca hasta que los pulmones queden completamente vacíos. Usa el diafragma (los músculos de la parte superior del abdomen que jalan los pulmones hacia abajo para tomar aire y luego los empujan hacia arriba para expulsar dióxido de carbono). Mientras respiras, cierra los ojos y concéntrate en una palabra que serene y le dé sentido a tu vida. Esto se llama “meditar” y está comprobado que disminuye el estrés, lo que se traduce en un mejor sistema inmune.
Antes de irte a dormir, haz un recuento de los momentos positivos de la jornada. Además, pregúntate cómo manejaste las tensiones del día en comparación con cómo lo habrías hecho seis meses atrás. Sentirás que tienes mayor control si te concentras en lo que sí puedes cambiar…concretamente, tu reacción al estrés.
Escucha un solo para piano de Chopin, una pieza de Enya o algo de guitarra hawaiana. La música relajante produce patrones más lentos de on-das cerebrales, similares a los que se encuentran en quienes están a punto de dormirse.
Hasta que no hagas este ejercicio, no te vas a dar cuenta de la tensión que cargas. Empieza con los dedos de los pies y ve subiendo por el resto del cuerpo: tensa cada grupo de músculos durante 10 segundos y luego relájalo por completo. En solo unos minutos, ¡te sentirás como si te hubieran dado un masaje!
Cuando tengas que interactuar con un vendedor grosero, un conductor loco o un mal jefe, recuérdate que no tienes por qué estresarte. La gente feliz, con bajos niveles de estrés, elige varias veces al día no responder con ira o fastidio. Al contra-rio, usan la empatía: podría haber tensiones ocultas que empujan a la otra persona a com-portarse de esa manera.
Es muy sencillo, pero a menudo se olvida por el trajín de la mañana. Investigaciones realizadas en la Universidad de Carolina del Norte, en Chapel Hill, encontraron que los pocos segundos que toma abrazar a tu pareja ayudarán a mantener la calma cuando el caos reina a tu alrededor, y eso le hace bien a tu sistema inmune.
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