El síndrome premenstrual (SPM) tiene dos características muy bien definidas: se repite en forma cíclica todos los meses y aparece en la segunda mitad del ciclo menstrual (denominada fase lútea) para desaparecer por completo durante los primeros días de la menstruación.
Es común que en los días previos al periodo menstrual las mujeres retengan algo de líquido, pero algunas llegan a almacenar hasta tres litros (lo que ocasiona un sobrepeso de aproximadamente 3 kilogramos).
La fijación de líquido en estos casos no es grave, los edemas no son severos ni dolorosos, y desaparecen con la menstruación, pero generan angustia en la mujer, quien llega a sentir molestias y encuentra que algunas partes de su cuerpo están deformadas por la hinchazón.
En la segunda mitad del ciclo menstrual, es decir, quince días antes de la menstruación, se produce un desequilibrio hormonal, que en algunas mujeres se encuentra acentuado y se traduce en una serie de síntomas tanto físicos como psíquicos. Por un lado, los estrógenos aumentan en relación a la progesterona, y este desequilibrio entre las hormonas sexuales desata la retención hídrica.
También aumenta la producción de otras dos hormonas, la aldosterona y la prolactina, que a su vez influyen sobre la retención de líquidos, el aumento del apetito y algunos trastornos de la conducta, como irritabilidad, cansancio, cambios de humor y angustia, etc. Otras hormonas, como la noradrenalina y la prostaglandina, también inciden en la sintomatología del SPM.
Por lo que te hemos dicho hasta el momento, pensarás que las hormonas hacen lo que quieren con el cuerpo de una mujer. Sin embargo, no son entes independientes que no podamos manejar o que nos controlen por un poder autónomo misteriosamente conferido.
Las hormonas forman parte de nuestro cuerpo, interactuando constantemente con los otros sistemas del organismo (circulatorio, renal, nervioso, etc.). Si existe un equilibrio saludable entre cuerpo, mente y ambiente, los ciclos vitales no ocasionarán trastornos patológicos.
Por suerte, existen distintos tratamientos terapéuticos que ayudan a tratar los desequilibrios metabólicos del organismo.
En cuanto al aumento de peso producido por el SPM, es importante aclarar que los litros de más retenidos por esta causa son eliminados naturalmente por el cuerpo cuando aparece la menstruación.
Pero además, las mujeres tienden a ingerir carbohidratos (pastas, dulces, postres), porque en este periodo baja la insulina, que es la hormona que regula la glucosa. Se habla de aumento de peso real cuando, debido a esta tendencia a comer cosas dulces, la mujer acumula grasas a lo largo de varios ciclos menstruales.
Entre el 40 y 50 % de las mujeres en edad fértil padece de SPM, al menos en alguna etapa. Hay quienes llegan a convivir con los síntomas sin que estos les demanden mayor atención, y aprenden a aliviarlos mediante el autoconocimiento de su cuerpo y de lo que este necesita.
Sin embargo, hay casos en los que se requiere la asistencia de un especialista, debido a que los síntomas están exacerbados y ocasionan malestares y problemas físicos, psíquicos y sociales.
Para que el ginecólogo o endocrinólogo pueda realizar un diagnóstico correcto, la paciente no debe estar tomando cierto tipo de medicamentos, como anticonceptivos orales o inyectables, sedantes, diuréticos u hormonas esteroides, entre otros.
En la actualidad existen distintas soluciones farmacológicas que tu médico puede indicar, dependiendo de los síntomas.
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